Jesús vuelve (P. Miguel Ángel Fuentes, IVE)

Estamos nuevamente llegando al fin del año litúrgico y la Iglesia nos pone una vez más frente a la verdad del Retorno de Jesús al final de los tiempos. Estos tiempos finales que cada vez están más cerca. Por fuerza, porque el tiempo pasa y va en esa dirección. Lo del “eterno retorno” no va con la fe cristiana. Pero también porque todo parece ir indicando que las cosas están dadas para que el Señor nos visite de una vez por todas y comience a ajustar cuentas con este mundo que se ha olvidado mucho de Él. Jesús nos alienta y exige que consideremos los “signos de los tiempos”, y que, así como al ver a la higuera echar hojas nos percatamos que tenemos el verano encima, también sepamos ver que cuando a este árbol de la humanidad se le empiezan a pasar de maduros los frutos y ya hasta se pudren, nos pongamos a rezar porque las cosas no dan para mucho más. De esto nos habla Jesús en el Evangelio de san Marcos, capítulo 13: “cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta”. El fin, es decir: “la tribulación grande” y “el Hijo del hombre viniendo sobre las nubes, lleno de poder y de gloria”. Esto hay que combinarlo con aquello otro que viene a continuación: “en cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre”. No es, pues, cuestión de jugar a ser profetas, que hasta ahora todos los que lo hicieron, terminaron diciendo zonceras. Es difícil mantener el equilibrio entre una y otra obligación, pero si Jesús dijo que hiciéramos las dos cosas, es porque se puede y porque hay que hacerlo.

De eso trata esta Homilía del Domingo XXXIII del ciclo B, del día 14 de noviembre de 2021. Que Dios nos bendiga a todos… y nos encuentre preparados.

P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

En youtube: https://youtu.be/2QEIvUro9Ec

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