Poder delirante (P. Miguel Ángel Fuentes, IVE)

“Una siniestra campaña es la que el Ministerio de Salud de la Nación ha lanzado a través de las redes. «A partir de los 16 años se puede acceder gratis a métodos anticonceptivos permanentes: ligadura y vasectomía», dice uno de los flyers de la propaganda vía Twitter” (Infobae 29-9-2022).

Escribo esta breve parrafada solo para aligerar mi conciencia. Frente a la avalancha antihumana que día a día descarga sobre este pobre mundo lisiado el Poder Delirante que gobierna la mayoría de las naciones, me siento como un afónico maniatado que pretendiera parar un linchamiento en una cancha de futbol. Queremos proclamar las verdades más evidentes pero no tenemos cómo. Carecemos de poder político y económico como para influir en quienes pueden cambiar las cosas; no contamos sino con medios casi ineficaces en comparación con los que respaldan a los difusores del error; los únicos que nos leen son los que no lo necesitan, porque están completamente de acuerdo con lo que decimos… El mal parece dueño del mango del sartén y nosotros enfrentamos la estampida con un cuchillo de palo. ¿Qué podemos hacer? Al menos cumplir con nuestra conciencia voceando ante quien nos quiera escuchar que la demencia de quienes nos gobiernan ya pasó la altura del cogote de nuestra sociedad y su estiércol se le cuela como aluvión por la boca.

Nos imponen el aborto, la eutanasia, la ideología de género, los remedos de matrimonio, la destrucción de la familia, la anulación de la patria potestad, se rifan la inocencia, esterilizan a nuestros adolescentes, pudren la patria… ¡y la mayoría de los argentinos lo que más nos preocupa es la inflación y el dólar! Tenemos metástasis, pero estamos preocupados porque se nos acabó la yerba para el mate.

Yo no tengo voz, ni autoridad, ni nadie me lee. ¿Entonces para qué escribo? No escribo para un qué, sino para un quién. Con mayúscula: un Quién. A ver si cuando los hombres que tienen autoridad —política y también religiosa, digo— no hacen lo que tienen que hacer porque no tienen lo que hay que tener, El-que-todo-puede nos echa una mano. El problema es que cuando dejamos que el estiércol suba hasta el techo, sus soluciones pueden venir como fuego de cielo —que los digan los corruptos de Gomorra— o como un sunami —que lo cuenten los tiranos de Egipto.

¡Pobre Argentina que vota una y otra vez a los campeones en escupir para arriba!

Miguel Ángel Fuentes, IVE

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2 comentarios:

  1. Que tristeza padre.
    Para usted, para mi, para todos.
    » Al final Mi Inmaculado Corazón, Triunfará «

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