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El castigo del orgullo (P. Miguel Ángel Fuentes, IVE)

Cuando Simon-caido-Autundías atrás leí el artículo que un tal Björn Odendahl escribe en la página web de los obispos alemanes, titulado “La Iglesia Pobre y Romántica” [1], describiendo a los cristianos africanos como pobres, ignorantes e interesados, me vinieron a la memoria unos versos del poeta francés Charles Baudelaire († 1867), titulados “Châtiment de l’orgueil”, “Castigo del orgullo”, que conocí hace más de treinta años en una hermosa traducción de nuestro poeta Juan Oscar Ponferrada. A continuación los transcribo, así como su original francés. Al mismo tiempo me recordé de uno de los capiteles románicos que contemplé extasiado en la Catedral francesa de Autun, que describe el momento en que Simón el Mago, según la leyenda transmitida por Arnobio, habiendo ofrecido a Nerón y al populacho romano probar la verdad de sus doctrinas ascendiendo a los cielos por sus propias artes (mágicas), consigue hacerlo ayudado por el demonio, pero inmediatamente se precipita ruinosamente a causa de las oraciones de los apóstoles Pedro y Pablo. Me pareció una adecuada ilustración para nuestros versos… y para el artículo en cuestión del Simón tedesco. Que los disfruten.

Punición del orgullo
Charles Beaudelaire

En los tiempos miríficos en que la Teología
Floreció con su máximum de savia y energía,
Se cuenta que un doctor de los más eminentes
-Tras persuadir a muchos corazones renuentes
Y haberlos removido de su negro recelo;
Tras subir hacia lo alto de las glorias del cielo
Por sendas muy extrañas de él mismo insospechadas
Que sólo a almas muy puras estaban destinadas-
Como un hombre en las cumbres del vértigo y el pánico
Se puso a gritar ebrio de un orgullo satánico:
«¡Jesusito, a qué alturas te llevé, criatura:
Mas, si hubiera querido desarmar tu armadura,
Hoy tu irrisión sin duda igualaría a tu gloria
Y no serías, al cabo, más que un feto en la historia!»

Al decirlo, en el acto la razón se le fue,
Nublose el resplandor de ese sol ya sin fe;
Todo el caos rodó dentro de su conciencia,
Templo otrora notable por su orden y opulencia
Y en el que tanta pompa luciera su oropel.
El silencio y la noche se instalaron en él
Igual que en una cripta con su llave perdida.
Desde entonces anduvo como bestia en la vida
Y cuando por los campos del mundo se alejaba
Sin distinguir el tiempo ni saber donde estaba,
Sucio, inútil, ridículo, grotesco vagabundo,
Era el hazme reír de los niños del mundo.

Trad. de Juan Oscar Ponferrada

Versión en francés, de “Les Fleurs du Mal”

Châtiment de l’orgueil

En ces temps merveilleux où la Théologie
Fleurit avec le plus de sève et d’énergie
On raconte qu’un jour un docteur des plus grands,
– Après avoir forcé les coeurs indifférents ;
Les avoir remués dans leurs profondeurs noires ;
Après avoir franchi vers les célestes gloires
Des chemins singuliers à lui-même inconnus,
Où les purs Esprits seuls peut-être étaient venus, –
Comme un homme monté trop haut, pris de panique,
S’écria, transporté d’un orgueil satanique :
” Jésus, petit Jésus ! je t’ai poussé bien haut !
Mais, si j’avais voulu t’attaquer au défaut
De l’armure, ta honte égalerait ta gloire,
Et tu ne serais plus qu’un foetus dérisoire ! “

Immédiatement sa raison s’en alla.
L’éclat de ce soleil d’un crêpe se voila ;
Tout le chaos roula dans cette intelligence,
Temple autrefois vivant, plein d’ordre et d’opulence,
Sous les plafonds duquel tant de pompe avait lui.
Le silence et la nuit s’installèrent en lui,
Comme dans un caveau dont la clef est perdue.
Dès lors il fut semblable aux bêtes de la rue,
Et, quand il s’en allait sans rien voir, à travers
Les champs, sans distinguer les étés des hivers,
Sale, inutile et laid comme une chose usée,
Il faisait des enfants la joie et la risée.

 

[1] Quien quiere enterarse bien del artículo en cuestión puede cliquear este ENLACE.

Un comentario:

  1. Gracias Padre Fuentes por siempre enseñarnos!!! Nuestro Señor lo bendiga siempre a usteds y a la hermosa institución del Verbo Encarnado.

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