Comerse un pez fugu, ¿Se atrevería a comerse un pez venenoso? (P. Miguel A. Fuentes, IVE)

Se trata de una comida tradicional japonesa, el pez fugupez fugu, conocido también como pez globo, pez hinchado, pez marejada, sapo de mar y pez erizo, pertenece a la familia de los tetraodontoideos, de la que existen más de 100 variedades en todo el mundo. Los peces globo tienen la capacidad única de inflarse como balones, tragando aire o agua a través de una glándula especial que llevan en el estómago.

Este pez es una de las especialidades culinarias del Japón. Es un manjar que se sirve en cientos de restaurantes especializados en Japón, país donde se consumen 9.000 toneladas de fugu al año. Y esto a pesar de increíble precio que se suele pagar por consumirlo. Un shashimi de fugu en un restaurante de las afueras de Tokio cuesta un mínimo 15 euros; este mismo plato en un sitio elegante de Ginza llega hasta los 40 ó 50 euros. En una de las formas de prepararlo llega a costar unos 160 euros el kilo. En Estados Unidos, donde hay varios restaurantes japoneses que preparan esta comida, una porción completa de fugu cuesta entre 150 a 200 dólares por persona.

Una de las maneras de servirlo en es finas fetas crudas, casi siempre arregladas artísticamente en el plato, imitando la forma de los pétalos de crisantemo, que es la flor de la muerte en el Japón.

Los aficionados valoran mucho su textura, a medio camino entre lo crujiente y lo carnoso, y su sabor fresco y límpido. Para estas personas es el más delicioso de los pescados. Pero, sobre todo, su consumo resulta mucho más seductor por los riesgos que implica. Los amantes del fugu hablan de la sensación que produce en la lengua un trozo de este pescado, una especie de cosquilleo que ellos denominan shiko-shiko. Pero la sensación más destacada que desean percibir es la de esa euforia cálida y estremecedora que les produce, muy similar a los efectos que origina el consumo de carne de serpiente. Éste es el primero, y deseablemente, el último de los síntomas que se derivan de la ingesta de veneno.

En efecto, el cuerpo del fugu está plagdo con una tetrodoxina neurotoxica, uno de los venenos más tóxicos del planeta. La tetradoxina es 1.250 veces más enérgica que la cianida y un sólo shirako tiene la cantidad suficiente de ella como para matar a 30 hombres. Como tan frecuentemente ocurre en la naturaleza, la hembra o mako es mucho más letal que el macho, puesto que sus ovarios contienen una mayor concentración de veneno que los testículos de los machos. Este veneno es totalmente incoloro, inodoro e insípido, por lo que siempre resulta imposible detectarlo al 100 %. Según estudios médicos, cerca del 60 por ciento de las personas que ingieren fugu contaminado mueren.

Después de media hora de consumido el fugu envenenado, las víctimas presentan síntomas como debilidad, atontamiento, picazón en la lengua y en la boca, náuseas, diarrea y sudor. La parálisis se extiende por el cuerpo y, con la víctima consciente de todo esto, se inician convulsiones y ahogo. A todo este colapso físico le sigue una parálisis generalizada que, en último término, alcanza a los pulmones. La muerte sobreviene en menos de 24 horas en un 60% de los casos. Y eso, con suerte. Las víctimas menos afortunadas se ven postradas en una especie de estado de flotación, plenamente conscientes y dentro de un cuerpo que, por su apariencia, está totalmente muerto. La persona puede morir por fallas respiratorias entre 6 y 24 horas después, dependiendo de la cantidad de la toxina ingerida.

Es tan peligroso este pescado que no cualquier chef está autorizado a cocinarlo. Un chef de un restaurante donde se sirve fugu, debe pasar generalmente dos años en calidad de aprendiz de un cualificado especialista en la preparación del fugu antes de poder presentarse a los exámenes que sobre la elaboración de esta especialidad (se celebran todos los meses de agosto en Tokio). Entre otras, hay que hacer una prueba por escrito de 20 minutos de duración en la que se incluyen temas como la identificación de diferentes tipos de fugu, los grados de toxicidad relativa de los órganos internos del pescado y un breve apartado sobre primeros auxilios a clientes que se pudieran ver afectados por el veneno. Solamente un 25% de los candidatos supera esta primera prueba. A continuación, hay que hacer una demostración práctica de habilidad en la que los candidatos tienen que probar que son capaces de identificar con absoluta precisión las diferentes especies, determinar el sexo del pescado, diseccionar su carcasa de protección y decidir cuáles son las partes peligrosas. Así se entienden unos versos tradicionales del Japón:

“Anoche él y yo comimos fugu;

hoy, ayudé a cargar su ataúd”.

Cuando se come fugu, el comensal pone su vida en las manos del chef. En enero de 1975 ocurrió una de las muertes más resonadas a causa del fugu: Mitsugoro Bando VIII, uno de los más famosos actores Kaburi, designado oficialmente por el Gobierno Japonés como “tesoro nacional viviente”, murió de parálisis y convulsiones por comer hígado de fugo en un restaurante de Kyoto. Los chefs tienen prohibido servir hígado de fugu, pero a veces se rinden ante los apasionados pedidos del gourmet. Mitsugoro Bando pagó con la muerte un manjar de cuatro fetas de fugu.

A pesar de todo esto una de las cosas que hacen tan deseable este pez para algunas personas es la combinación entre exquisito y refinado gusto y ¡el riesgo o atractivo de jugarse la vida en cada bocado! Alguien lo ha definido muy bien como “la ruleta rusa” japonesa. Nosotros podríamos añadir que se trata de un caro “coqueteo con la muerte”.

El riesgoso banquete de fugu es un apropiado símbolo del verdadero y más peligroso coqueteo con la muerte que llamamos en lenguaje cristiano “la ocasión de pecado”. La ocasión de pecado es toda aquella situación en la que el hombre se encuentra en peligro de caer en pecado. Se distingue de la tentación al ser una realidad externa que se presenta como motivo de pecado. La tentación, en cambio, es sólo una sugestión interior.

La ocasión de pecado puede ser: a) próxima: si el peligro de pecar es muy grande y la comisión del pecado casi segura; b) remota: si el peligro de pecar no es grande; c) voluntaria: si el hombre la busca libremente; d) necesaria: cuando es física o moralmente inevitable.

Los principios morales en relación a la ocasión de pecado son:

1º La ocasión próxima voluntaria de pecar gravemente, es gravemente pecaminosa. Existe, por tanto, el deber absoluto de evitar ese tipo de ocasiones, al grado de exigirse como condición previa indispensable para recibir la absolución sacramental, pues no manifestaría sincero arrepentimiento el que no se aparte de la ocasión próxima voluntaria; p. ej., no podría impartirse la absolución al que no quisiera deshacerse de las revistas obscenas que le suponen ocasión de pecar (cfr. Mt. 5, 29 ss.; 18, 8; Dz. 1211-1213).

2º En la ocasión próxima necesaria, el hombre debe emplear todos los medios a su alcance para alejar en lo posible la ocasión de pecar y restarle influencia. En otras palabras, debe convertir la ocasión próxima en remota.

3º Es imposible al hombre evitar todas las ocasiones remotas de pecar, especialmente en relación al pecado venial, tanto por la fragilidad de su naturaleza como por los peligros externos. Debe, sin embargo, aumentar por ello su confianza en Dios y acudir con m s frecuencia a los medios sobrenaturales, evitando igualmente la excesiva inquietud.

El que no comprende la gravedad de las ocasiones de pecado y vive colocándose o metiéndose en estas ocasiones, es una persona que está poniendo su vida en las manos de un chef inexperto y desafía la misericordia de Dios probando hasta dónde llega su paciencia y hasta dónde nos sacará de los peligros en los que nosotros nos exponemos por nuestra necedad.

Pero hay dos frases de la Sagrada Escritura que nos deben llevan a usar nuestra razón: la primera: “no tentarás al Señor tu Dios”; la segunda: “el que ama el peligro, perecerá en él”. Que Dios nos dé buen entendimiento.

2 comentarios:

  1. muchas gracias Padre! muy bueno el ejemplo

  2. Padre, que bueno el articulo. Quiero agradecerle por todo su trabajo. Muchas bendiciones en Cristo Jesús.

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